La influencia de los factores ambientales en la neurorrehabilitación. A propósito de la celebración el próximo 5 de junio del día internacional del medio ambiente.

Con motivo del próximo 5 de junio, Día internacional del Medio Ambiente, resulta imprescindible reflexionar sobre cómo los factores ambientales influyen de manera directa en la salud cerebral y, en particular, en las patologías asociadas al daño cerebral sobrevenido. La evidencia científica reciente ha demostrado que elementos como la contaminación atmosférica, la exposición a toxinas ambientales o incluso el cambio climático no solo afectan al sistema cardiovascular o respiratorio, sino que desempeñan un papel relevante en el desarrollo de enfermedades neurológicas como el ictus o las demencias1.

En el caso concreto del ictus, diversos estudios han identificado la contaminación por partículas finas como uno de los principales factores de riesgo modificables, situándose incluso como la segunda causa más frecuente tras la hipertensión arterial en algunos análisis recientes1. Se estima, además, que hasta un 14% de la mortalidad asociada al ictus podría estar relacionada con la contaminación ambiental2. Estos agentes actúan a través de mecanismos complejos que incluyen inflamación sistémica, disfunción endotelial y alteraciones en la microbiota, impactando finalmente en el eje intestino-cerebro y pulmón-cerebro.

Mas allá del riesgo de aparición, el entorno también influye en la evolución y recuperación tras un daño cerebral. Factores como la calidad del aire, el acceso a espacios verdes o las condiciones socioambientales pueden modular la gravedad del ictus y la respuesta a la neurorrehabilitación. De hecho, se ha observado que la exposición a entornos con mayor presencia de espacios verdes se asocia a menor severidad del ictus y mejor pronóstico funcional, lo que subraya la importancia de integrar el entorno como un determinante clave en los procesos de recuperación3.

En este contexto, la neurorrehabilitación no puede entenderse únicamente desde una perspectiva clínica o tecnológica, sino también ecológica y social. Promover entornos saludables, reducir la exposición a contaminantes y considerar el medio ambiente como un factor terapéutico emergente puede contribuir a mejorar los resultados funcionales y la calidad de vida de los pacientes. En línea con el espíritu del Día Mundial del Medio Ambiente, integrar estas estrategias representa una oportunidad para avanzar hacia un modelo de atención más preventivo, personalizado y sostenible.

Referencias:

  1. Ruggles A, Benakis C. Exposure to environmental toxins: potential implication for stroke risk via the gut- and lung-brain axis. Cells. 2024;13(10):803.
  2. Hameed S, Karim N, Wasay M, Venketasubramanian N. Emerging stroke risk factors: a focus on infectious and environmental determinants. J cardiovasc Dev Dis. 2024;11(1):19.
  3. Ranta A, Ozturk S, Wasay M, Giroud M, Bejot Y, et al. Environmental factors and stroke: Risk and prevention. J Neurol Sci. 2023;454:120860.

 

Alan Juárez-Belaúnde

Miembro SENR

Sobre nosotros

La Sociedad Española de Neurología es una sociedad científica española fundada en 1949 que tiene alrededor de 3500 socios, la mayor parte de los cuales son médicos españoles especializados en el ámbito de la neurología.